En estos escritos intentaré explicar lo mejor que me
sea posible lo que es la montería criolla,
sintetizando y tratando de dar la idea mas acertada
que me sea posible.
Esta es la modalidad de caza mayor más noble y
deportiva para capturar jabalíes, pumas y pecaríes en
su ambiente natural. Estos ambientes pueden ser muy
variados, montaña, en donde el suelo es rocoso y alta
la vegetación. Pantanos y pajonal, en donde el barro,
el agua y altos pastizales son fuertes aliados de los
jabalíes.
Así como también los cerrados montes pampeanos y/o
montes norteños, en los cuales a veces se hace casi
imposible poder desplazarse, teniendo que hacerlo a
filo de machete o arrastrándose. La vegetación en
estos montes es baja y espinosa.
Dicha caza se puede desarrollar de a
pie o a caballo, de día o de noche.
En mí opinión considero que es el más viril de los
deportes dado que en esta tarea de capturar a la fiera
el cazador tiene que hacer un despliegue de cualidades
y habilidades al extremo. Debe agudizar todos sus
sentidos, utilizar su inteligencia, desplegar toda su
fortaleza física y espiritual. Y por sobre todas las
cosas poner una gran cuota de coraje.
Este noble deporte se lleva a cabo con la
imprescindible presencia de nuestros maravillosos
dogos argentinos, con la ausencia de ellos no se
podría llevar a cabo.
Para poder lograr una cacería exitosa debemos contar
con una jauría de cuatro a seis dogos debidamente
entrenados. Estos maravillosos canes son los más
adecuados para este menester dado que han sido creados
por lo hermanos Antonio y Agustín Nores Martínez con
este propósito.
Nuestro dogo es un perro, fuerte y robusto, es un
formidable atleta e insensible al dolor. También está
dotado por un coraje desmedido, prevaleciendo el
espíritu de combate por encima del de supervivencia.
Una ves que sierra sus fauces en la lucha haciendo
presa ya no la abre semejándose a una trampa para
osos. No importa cuan grande sea el castigo que reciba
el dogo por parte de la fiera. Si el dogo soltara la
presa seria muy peligrosa para él o para nosotros.
Posee un gran olfato y ventea como un pointer,
convirtiéndolo esto en un excelente rastreador.
Además es notable su mansedumbre para con el amo y sus
compañeros de cacería dado que los dogos cazadores
pueden recibir ordenes de cualquiera de los hombres
cazadores, así como también ser atendidos en caso de
ser heridos y sin la necesidad de anestesia, bozal o
maneas en sus patas. El dogo se pondrá a entera
disposición de aquel que lo este curando sin tener
ninguna muestra de agresividad.
Nuestros dogos cazadores deben también ser bien
educados desde muy temprana edad, llevándolos al campo
y enseñándoles a no atacar a animales domésticos ni a
sus congéneres. El dogo a mi parecer esta en
condiciones de ser un eficiente cazador alrededor de
los dos años de edad.
La montería es sumamente hermosa y excitante, en donde
no solo nos enfrentamos a un formidable rival como
puede ser un bravo y enorme jabalí o a un ágil y
peligroso puma. Si no que también nos enfrentamos con
el medio ambiente hostil y también a nosotros mismos,
poniendo a prueba nuestra sagacidad, resistencia,
instinto de supervivencia y coraje.
Nos enfrentamos también con nuestros propios temores
dado que en algunos momentos vivimos los monteros
criollos situaciones limites.
Además un montero jamás se sentaría a acechar una
presa, nuestro espíritu inquieto nos obliga a
perseguir la presa, ir al encuentro de la lucha sin
importar que tan difícil sea.
La montería es un claro ejemplo de trabajo en equipo.
Los dogos comienzan a rastrear con sus hocicos en alto
buscando el hedor rancio de la fiera. Los cazadores
atentos y expectantes, sin perderse el más mínimo
detalle del accionar de los perros y también buscando
huellas o indicios de la presencia de la presa.
Siempre con un andar tranquilo, reservando energías
para la carrera y la lucha.
Una ves que los dogos tienen el rastro del animal se
lanzan a la carrera en fiera persecución y detrás de
ellos nosotros, en esos momentos la adrenalina invade
todos nuestros cuerpos y la desesperación por llegar
cuanto antes al lugar de la contienda es tremenda,
salvando los obstáculos que se presentan según la zona
en que estemos cazando.
El perro puntero tratara de empacar al jabalí
tomándolo de su hocico, oreja o quijada, aguantando la
dura batalla hasta que llegue el resto de la jauría,
que también se le prendera de algún lugar de su
cabeza. La dura batalla da comienzo y el jabalí
muestra su salvaje fortaleza y agresividad increíble.
Tirando colmillazos extremadamente peligrosos para los
perros y nosotros. El cazador una ves que ha llegado a
la pelea debe acercarse por detrás o costado y ultimar
así al rival con su cuchillo, sin usar armas de fuego
ya que el uso de un arma de fuego le restaría calidad
deportiva. El cuchillo por lo general debe medir
alrededor de unos treinta centímetros, bien afilado y
con su punta aguda. Una ves abatida la fiera es
difícil quitar los dogos de encima de la bestia ya que
siguen inmersos en el fragor de la lucha.
Una ves que logramos sacar los perros los revisamos y
curamos a aquellos que lo necesiten. Estos
maravillosos canes una ves cumplida la misión
encomendada buscan su merecida recompensa que es
nuestro afecto. Ellos se disputan mansamente nuestras
caricias y nuestras palabras amigas de aprobación.
Luego eviceramos la pieza cazada y emprendemos el
viaje de regreso al campamento en donde nos
reconfortamos calentándonos el cuerpo haciendo una
fogata, tomamos nuestra infusión tradicional que es el
"mate", comemos, charlamos, reímos y acomodamos
nuestros valientes guerreros "los dogos" para que
descansen lo más cómodos posible que bien merecido lo
tienen.
Todo en la montería criolla se vive y se disfruta, en
este deporte uno se siente parte de la naturaleza,
estamos en estrecha relación con la vida y con la
muerte en donde sale victorioso el más apto para
sobrevivir. Nos remontamos a nuestros antepasados más
antiguos que por aquellos tiempos ya cazaban ayudados
por jaurías para obtener comida y el abrigo de las
pieles. y nos volvemos a encontrar en total hermandad
con nuestro ancestral y fiel amigo "el perro".
Y aquella persona que tenga la oportunidad de cazar
con dogos argentinos en nuestro hermoso y extenso país
se llevara consigo los recuerdos más excitantes y
hermosos. Y los deseos de regresar darán vueltas y
vueltas en su mente y lo que es más importante... en
su corazón.
Javier Tejerina
Cazador y Poeta Criollo