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Javier Tejerina28/7/2002
Montería (Argentina)
Entramos al campo con Marcelo y Carlos acompañados con seis perros, cinco dogos y un chulo de mi propiedad.
Sus nombres son: Malón, Indio, Polaco, Peque, Chavela, y Poncho un chulo totalmente blanco.
Poncho era debutante, y yo tenía mucha fé depositada en él.
Comenzamos a caminar alrededor de las 9 a.m, teníamos que hacer un recorrido de cinco kilómetros en donde
buscaríamos los jabalíes.
Íbamos muy tranquilos caminando por un terraplén cuando veo que Polaco y Malón entran en un pajonal
pero el resto de los perros no los siguieron.
Enseguida Malón salió del pajonal y dijimos falsa alarma, pero Polaco no volvía, nos detuvimos a
escuchar cuando escuchamos lo que creíamos una chancha a los berridos,
¡ vamos Polaco carajo!. Todos los perros salieron a mil y detrás de ellos nosotros
también.
Cuando llegamos estaban todos los perros prendidos y Poncho también, mordiendo el hocico del pequeño
animal. Luego de matarlo y despanzarlo seguimos caminando.
Caminamos durante una hora más sin ver nada cuando vemos una pequeña piara a unos
cuatrocientos metros y tratamos de interceptarlos pero los chanchos nos olfatearon primero. Desalentados por eso decidimos
seguir caminando, sin que le diéramos demasiada importancia comenzaron a adelantarse Indio y Polaco,pero no parecía
haber nada. ¡ De pronto vemos a un
padrillo enorme pararse casi en dos patas, Polaco y el indio rebotaron volando por el aire!, ¡ corrimos a
toda velocidad y llegamos enseguida!. Indio y Polaco
volvieron a arremeter contra la fiera mientras llegaban el resto de los perros.
¡Estaban todos los perros prendidos de la cabeza del padrillo!, ¡ entramos a la pelea inmediatamente y
mientras Marcelo le corta los garrones yo hundo mi daga del lado derecho con dificultad y luego Marcelo
hace lo mismo del otro lado. ¡ fueron puñaladas certeras pero el chancho no paraba de pelear !. ¡
Intenté clavar mi daga de arriba pero me fue imposible dado que la pelea era demasiado
movediza!.
¡Luego de unos segundos casi interminables la enorme bestia cayó abatida!.
Revisamos los perros y estaban todos ilesos. Así que destripamos el chancho y salimos en la búsqueda de la
piara que habíamos visto anteriormente.
Fuimos buscando el viento de frente para beneficiar el venteo de los dogos, íbamos cruzando un enorme limpión
cuando vemos otro enorme padrillo corriendo tratando escapar de los eficientes y bravos dogos. ¡ los perros
lo vieron y comenzó la persecución!, ¡ la bestia corría con sus cerdas erizadas demostrando su enorme
poderío!.
Polaco va a la punta pero enseguida Indio lo supera y el resto de los perros detrás de ellos también trás la
bestia, Poncho estaba como medio desorientado.
¡ Indio lo frena después de rebotar, la dura batalla comenzó!, ¡ llega Polaco, también rebotó soltando un
quejido pequeño!, luego llega el resto de la jauría, ¡ la bestia ya fue dominada, pero el peligro no concluye
aún!. Tuvimos que correr unos doscientos metros en medio del fango, el aire en mis pulmones se hacia
escaso, hago un ultimo esfuerzo y llego al lugar de la dura batalla, escucho que Marcelo grita
-¡cortale los garrones!
Llego al lugar y veo que uno de los perros sangraba, pero ninguno de ellos aflojaba, y el padrillo tampoco
aflojaba la pelea tirando colmillazos a diestra y siniestra.
¡Le doy de revés un hachazo en un garrón sin efectividad dado que fue a la carrera, luego me
acomodo mejor y logro cortar los dos garrones quedando el enorme padrillo sentado pero sin parar de pelear!.
¡Inmediatamente clavo mi daga del lado izquierdo!.
Para entonces llegó Marcelo clavando su enorme cuchillo del lado derecho ¡ tremendo como estalló ese
animal!, ¡ bañó un par de perros con sangre!, ¡ y al fin el padrillo cayó!.
Sacamos algunas fotos y comenzamos a revisar los perros. Polaco estaba temblando y se le aflojaban las
patas, fue el primero que atendimos. ¡ Pobre Polaco tenia un corte en el pecho y sangraba bastante, luego
me doy cuenta que de su panza colgaba algo, ¡por Dios,
era un pedazo de intestino!. Inmediatamente comenzó Marcelo a coserlo mientras yo detenía la hemorragia
del pecho. La asistencia veterinaria fue todo un éxito, eso si Polaco no podía caminar ni medio metro.
También Peque estaba herida, tenía dos terribles colmillazos en la cabeza pero no corría peligro de
muerte. Sacamos toda la carne que pudimos de los dos padrillos abatidos y emprendimos el regreso al
campamento con mucha carga Carlitos y yo, y Marcelo salió con el valiente Polaco sobre su espalda.
Llegamos al campamento muy cansados pero tranquilos y contentos,... dos enormes y bravos padrillos fueron
vencidos una ves más por nuestros hermosos y queridos "gladiadores criollos ".
Javier Tejerina
Cazador y Poeta Criollo
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