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RANQUEL Y EL MORO

 

Relatos

 

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           RANQUEL Y EL MORO
 
Era verano y hacia muchísimo calor, las vacas se amontonaban en las bebidas, algunas caían y eran muertas a pisotones por las otras.
Por lo que había que cuidar que eso no pasara, ese día me había tocado quedarme en una casillita a 3 leguas de la estancia, junto a un tanque australiano.
Conmigo estaban, mi queridísimo compañero Ranquel ( quien a sido hasta ahora el mejor dogo que he tenido), un galguito overo de 6 meses llamado Cruz, pinino un fox terrier que tenia una locura en la cabeza increíble y Kayan, un perro blanco que se parecía a un dogo pero que ese día demostró ser totalmente cobarde.
Como a las 4 de la tarde vino a buscarme mi papá en la camioneta del establecimiento, después de saludarme me dijo - Juan carga los perros que halla abajo en un charco hay un chancho- "halla abajo era cerca de la estancia.
Pregunte -¿es muy grande?- a lo que contesto -no, como tu dogo de alto-.
Jaja, pensé que seria fácil y de paso podría enseñarle a morder al galgo.
Si Pinino lo mordía y le hacia un poco de ruido, el padrillito al verlo chiquito se le iba a empacar, pensaba y entonces entraban los dos blanquitos, yo hacia morder al galguito y después lo mataba, ja, estaba todo calculado menos el fracaso.
Bueno, arrancamos para halla abajo, los perros adivinaban algo por que estaban nerviosos y Ranquel fue todo el camino con su nariz en alto buscando ese olor conocido. Al rato llegamos al lugar y me dieron las indicaciones del caso.
-Yo le vi por acá, baja y rastréalo un poco, seguro que no esta muy lejos,¿no queres que vayamos primero a buscar el Winchester?-.
Respondí que no, como dije antes yo tenia todo calculado.
La camioneta siguió y nosotros empezamos la búsqueda, Ranquel hocico en tierra y pinino también.
Era toda la falda de unos medanos, terreno mas limpio imposible, esto iba a ser mas fácil de lo pensado.
Por hay pinino levanto la cabeza y salió corriendo hacia un montecito de renuevos en un bajo, Ranquel y Kayan remolinearon juntos y corrieron hacia el mismo lugar y entonces escuche los ladridos de Pinino, hasta acá todo iba bien.
Los dos blancos entraron como flechas al montecito y se escucho aquel ruido que es música para el cazador, el gruñido del dogo al pelear con el jabalí, al instante me llamo la atención que siendo un chancho chico no gritara y entonces escuche el grito, pero el grito de dolor de un perro y lo vi salir del montecito, grande y moro. Otra que como el dogo de alto mas bien era un padrillo enorme, pero ya era tarde para arrepentirse y pensé, con los dos blancos se la gano, pero tenia que ser rápido, antes  que los perros se cansaran y entonces cuando lo atropelle me di cuenta que solo Ranquel y Pinino lo peleaban, bueno, pero Pinino no contaba.
El Cruz venia conmigo y no se daba cuenta de lo que estaba pasando y Kayan, llegaba hasta al lado de la pelea y corría y volvía y corría, yo que lo tenia para probarlo por que lo quería comprar, no lo podía creer.
Ranquel fuerte y valeroso como era le buscaba el hocico al jabalí, pero este lo golpeaba de tal forma que lo levantaba por el aire y emprendía su desesperada fuga, no dándome tiempo a mi, cuchillo en mano a llegar, quería ayudar a mis perros pero me sentía tan impotente.
Y Pinino que solo empeoraba la cosa, cuando el padrillo tomaba distancia del dogo entraba el chiquitito y lo mordía a lo que el chancho remolineaba y ese era todo el tiempo que Ranquel necesitaba para alcanzarlo de nuevo.
Parecían un tractor tirando de un arado blanco, la cosa era despareja e iban cada vez mas lejos. Muchas veces safo el padrillo de mi dogo y muchas veces Pinino lo paro, a pesar de mis gritos -no, Pinino no, venga acá, perro de porquería- y otras palabras que no puedo decirles ahora, hasta que el fox pareció entender, menos mal, pensé, ahora el chancho se va y todo tranquilo otra vez.
Pero el galgo se dio cuenta de lo que estaba pasando y súbitamente su sangre de cazador lo llevo a reaccionar, como una bala alcanzo al padrillo, lo mordió en los testículos y paso de largo tan rápido como había llegado, jaja, eso fue en extremo gracioso, no saben como se sentó ese chancho, pero Cruz ya estaba lejos, en cambio Ranquel estaba encima y Pinino otra vez, Kayan,... no.
Ah, si yo hubiese tenido el rifle no hubiera renegado tanto, no podía correr mas y estos perros míos que no lo dejaban ir de una vez, se iban cada vez mas lejos, pobre Ranquel solo no podía, hasta que los perdí de vista al entrar al monte.
Una hora por lo menos los estuve llamando, hasta que vi un bulto blanco y pensé -es Ranquel- pero era Cruz que venia sanito y contento, yo tenia una bronca que le largué una patada y para colmo el galgo ágil me la esquivo, vi otro bulto blanco haya lejos,...pero era Pinino también sanito, Kayan estaba echado lejos y vas vale que ni se acercara.
Y al fin salió Ranquel "mi amigo Ranquel" , yo ya me imaginaba que no venia sano, cuando se acerco, lo vi colorear por todos lados y me preocupe, pero al fin eran muchos tajos y puntazos pero solo uno en el sobaco era profundo.
Si lo vieran al tonto de Ranquel, parecía que había sido atropellado por un camión, estaba hinchado y golpeado por todos lados.
Como renegué ese día, pero ver pelear a Ranquel con aquel moro, mano a mano y en campo abierto, les aseguro, fue lo mas espectacular que e visto hasta ahora, y aunque me hubiera gustado darle alcance y matarlo no me queda otra que reconocer que esta vez perdimos.
Tiempo después tuvimos la revancha y pudimos salvar nuestro honor, pero esa, esa es otra historia.
                                   Juan de la Cruz